miércoles, 9 de febrero de 2011

José Martí


El puesto que José Martí tendría en la Historia de América y en particular de Cuba, como uno de los héroes de la libertad y defensor de la soberanía, comenzó ya en su adolescencia: fue enviado al presidio político por haber escrito una carta a un compañero de clase en la que lo tildaba de traidor por haberse unido al "Cuerpo de Voluntarios" que servían a los intereses de España.
Después del presidio fue deportado a España, donde estudió. Su regreso a Cuba estuvo marcado por una constante vigilancia por parte de las fuerzas de seguridad españolas, hecho que lo obligó a viajar por otros países americanos como Guatemala, Venezuela, México y Estados Unidos. En este último país, apoyado por exiliados cubanos y por las comunidades cubanas de Tampa y Nueva York, Martí organizó el Partido Revolucionario Cubano cuyo principal objetivo era lograr la independencia de Cuba. Más tarde patriotas puertorriqueños se unieron con el compromiso de que una vez liberada Cuba, las fuerzas independentistas hicieran lo mismo con Puerto Rico. Conocedor de las razones del fracaso de la Guerra de los Diez Años, Martí preparó las condiciones para que las mismas no se repitieran, dándole a la fuerza militar un poder ilimitado en cuanto a estrategia y táctica, pero dejando al poder civil solamente la tarea de sustentar diplomática, financiera y legalmente la guerra y de gobernar en los territorios liberados. Martí viajó a Costa Rica, en donde vivía Antonio Maceo, para convencerlo de la necesidad de su aporte a la gesta de independencia. Lo mismo hizo con Máximo Gómez, quien vivía en la República Dominicana. Fue en este último país en donde se firmó el Manifiesto de Montecristi que expresa la necesidad de la Independencia de Cuba. Embarcando desde Haití al frente de una reducida fuerza militar, desembarcaron en Playitas de Cajobabo para coincidir con el Grito de Baire y el levantamientos en varios zonas del oriente de Cuba.

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